Jenny se deja seducir por el uso del color. Con fuertes combinaciones de verdes, naranjas y morados, alejándose de la zona de confort de aquellas tradicionales colecciones de blanco. Eso si, siempre lino, por más a detalle que estudiaba su comportamiento con otros tejidos, era en el lino donde sentía que obtenía los resultados que quería. Introduce faldas y pantalones talle alto, cuellos protagonistas, hombros descubiertos. La mujer JP empieza a definirse por su elegancia de vanguardia clásica, reconocible entre los demás.

Con cortes sencillos, texturas suaves y entalladas, presenta “Colección para la Fiesta” en su local de Plaza Central.

Este es un año especial para Jenny ya que se casa con Julio Pereyra, a quien se refería como su alma gemela. Julio, uruguayo de nacimiento pero radicado en Nueva York, y Jenny, con una carrera en pleno apogeo, dos niños pequeños, un taller que atendía celosamente y varias tiendas, lograron encontrar su ritmo viajando en ambas direcciones para disfrutar de una relación que se extendió unos 20 años. Muy frecuentemente Julio aprovechaba la flexibilidad que le daba su restaurante en Spring St. con Lafayette y su vida de artista para viajar a conectar con la nueva familia en República Dominicana, así como Jenny iba alrededor de 8 veces al año a buscar materiales y compartir con Julio. Su relación de amistad traspasó el tiempo.

“La mujer que lleve la ropa de Jenny Polanco se respete, que sea una mujer que esté muy orgullosa de sí misma, que no necesite venderse, no necesita vender una imagen específica que esté de moda, es una mujer que está consciente de su valor y lo sabe exaltar apoyándose en el vestuario y los accesorios. La moda para mi no es más que un apoyo, lo esencial es el ser humano”. Entrevista a Jenny Polanco Programa De Todo Un Poco por Leonel Lirio 1994.