Jenny se hace la promesa de que si no ganaba el “Concurso Nacional de Belleza”, iba a abrir una boutique en un local disponible en el Hotel Sheraton de Santo Domingo, con un pequeño préstamo de su padre. A final del año logró hacer ambas cosas, no obstante su primera Boutique abrió al público el año siguiente.

Siempre estuvo clara de sus prioridades, su independencia y su integridad como mujer. Tras un controversial comentario por una de las participantes en Miss Mundo de aquel año, Jenny hizo una declaración con la que siempre se siguió identificando:  “La mujer tiene su papel definido en la sociedad. Su función es una de las principales y nunca ‘la liberación’ debe alejarla de su obligación. Debe desarrollarse intelectualmente y contribuir al desarrollo de la sociedad donde vive...” Revista EVA, segmento Entrevistas y Comentarios por María Antonieta Ronzino, mayo 1978.