En el mundo de la moda, como en otras disciplinas del diseño o el arte, la colaboración tiene mucho peso. Jenny estuvo siempre muy clara de la importancia del rol que jugaba cada fotógrafo, cada modelo, cada musa, así que se encargó de cultivar hermosas relaciones llenas de respeto, en las que la energía creativa podía fluir en ambas vías, tanto recibiendo de cada colaborador como expresando ella misma esa idea que tiene muy clara en la cabeza, así sea tomando la cámara al fotógrafo en alguna oportunidad y usando ese ojo tan crítico y específico para reflejar su arte.

Aunque es el “Jenny” la parte del nombre más conocida, pocos saben qué tan importante es el “Polanco” en la parte estratégica, la estructuración y la organización del negocio, esto a través de la relación que Jenny siempre tuvo con sus hermanos, de amistad, sociedad y complicidad, haciendo honor al valor que siempre le dio a la familia como ese gran motor que impulsaba su vida.

Mientras el mundo explota en color a mitad de la década de los 90s y luego de un año diseñando modelos y haciendo pruebas, nace la icónica blusa de lino con botones de ámbar. El primer ejemplar que salió a la venta llevaba botones rústicos, para luego incorporar botones más geométricos.

“El ámbar significa para mi honrar y reciprocar todo lo que esta isla me ha dado, utilizando nuestras riquezas para enaltecerlas con mi trabajo. El ámbar es una resina de una riqueza maravillosa su transparencias y colorido me deslumbran y nuestro ámbar es el más bello que conozco y… conozco bastante, ninguno tiene el colorido y riqueza del nuestro”.