Una mujer completa y en el mejor momento de su carrera. Con una fiel convicción de representar lo mejor de su país a través del diseño, la más alta calidad de fabricación y el uso de materiales autóctonos como el ámbar.

Jenny tenía como preferencia las telas de fibras naturales. “no me gusta la ropa ceñida aunque sí exijo un entalle perfecto, y todavía forro la ropa para que la pieza luzca mejor sobre el cuerpo, práctica que asumió en toda su trayectoria”.

“…Decidí no seguir haciendo un producto globalizado, sino apostar por el producto local hecho con materiales del país de mucha calidad. Quise hacer algo que fuera dominicano, que pudiera identificarse con nuestro país y que marcará la diferencia. Aposté por la dominicanidad y ahí me quedé haciendo ropa ponible, de calidad, con estilo propio, así como joyas, carteras y artículos para el hogar con materiales nacionales como el ámbar, el larimar, el coral, el nácar, el cuerno o la madera”.