Su fascinación por la danza contemporánea se convirtió en inspiración para numerosas sesiones de fotos en las que el vestido y la seda respondían al movimiento de las poses que venían del mundo del baile. Teresa en particular, se convirtió en su imagen por más de una década por la forma en que proyectaba sus movimientos, por sus ángulos que lograron expresar eso que Jenny tenía en mente.

La línea entre el arte y la moda se ve difusa con colecciones como la que ve la luz en este año, en la que la artista Maritza Álvarez agrega detalles pintados a mano sobre la seda cruda para convertir cada vestido en una pieza única. Una colección que mereció no sólo verla como un desfile, sino como una exposición en Casa Chavón de Santo Domingo.

“Todo tiene su tiempo y su espacio, la vida da para todo lo que te propongas siempre que el amor sea la iniciativa de tus proyectos” entrevista En Sociedad, 20 de mayo de 2001.