Si fuéramos a resumir en una sola palabra la moda de Jenny Polanco para este año, sería “versátil”. Piezas combinables en algodón con seda, charmuse con detalles en cuerno, eyelet suizo, presentados con una geometría limpia y llena de detalles. Rosa Gough era su musa del momento, presentando la colección a través del lente y estilismo de Marlen Vásquez, creando una simbiosis perfecta.

Para Jenny, quien siempre fue muy orgullosa de su dominicanidad, abrir este año su tienda en el Callejón de los Curas de la Zona Colonial representó una gran satisfacción. Rápidamente se volvió un lugar emblemático para su marca, sirviendo frecuentemente como escenario para entrevistas y reportajes, dándole contexto a su arte en la Primada de América. Asimismo expone por primera vez su colección de joyería en el recién abierto Centro León de Santiago.

En este momento de su vida Jenny “la marca” la globalización parecería ser el objetivo a seguir, seguir abriendo tiendas en más países, crear un emporio, pero Jenny “la persona”, aún siendo una mujer de grandes ambiciones, ve claramente que lo que realmente le da satisfacción es estar en contacto directo con el diseño, así que se da el lujo de concentrarse en ello y resistir el impulso a dejarse llevar por el lado de los negocios.