Jenny sentía una pasión especial por su isla, La Hispaniola, ambos lados de ella. Tras el terremoto encontró una oportunidad para, junto a su amiga Michele Jeager, abrir una Boutique Jenny Polanco en Petionville, Haití, como un reto para intentar abarcar el mercado de la isla en su totalidad, y más aún, como una postura frente a una problemática entre las dos naciones. Una forma de aportar paz.
En este contexto nace la colección “Fronteriza”, en la frontera, a partir del deseo de unir dos países que la historia política se ha encargado de separar. Dos países con culturas, tradiciones y costumbres muy distintas, con una frontera que los divide, pero con gente muy hermosa con una humanidad que merece ser resaltada.

Piezas únicas en cuerno, diseñadas especialmente para la colección, le dieron un protagonismo especial a este material, piezas montadas en lino crudo, organza, charmeuse de seda y encaje de algodón; y jugando con la mezcla de texturas, colocados de forma delicada y precisa para dibujar la silueta femenina que caracteriza cada uno de sus diseños.


Ese mismo año la Zona Colonial vuelve a servirle de escenario, esta vez a través del lente y la sensibilidad de Karla Reid, para presentar a una nueva mujer joven de Jenny Polanco con una cápsula de blusas de lino blanco que se convirtieron en nuevos clásicos de la marca.


“Creo que soy una moda o un estilo tropical. Segundo, femenino, de una vanguardia conservadora. Es contradictorio, pero encuentro que mi ropa tiene toques de vanguardia y toques de diseño bastante anticipado. Es un diseño útil para una persona que sea conservadora”.